Muchos motivos se conjugaron para que la preferencia de la Asamblea de 2002 dirigiera los votos hacia el candidato rosarino. Es posible que lo más importante fuera la necesidad de apertura hacia la Asociación de las capas dirigentes. Hasta ese momento se movían en esferas claramente separadas. Los asociados en su mayoría desconocían tanto las dificultades como las decisiones que surgian en el Consejo. No se sabía, no se podía o no se quería comunicar. Así la vida asociativa transcurría moviendose a través de las decisiones de un reducido grupo. Para lo económico, los tesoreros en conjunto con el DE marcaban las pautas de lo que se podía o no comunicar, tanto es asi que en los balances aparecía un misterioso rubro de "inversiones" que nunca se explicó claramente en que consistía. Muy pocos sabían a ciencia cierta qué se invertía, cuanto y que resultados daba.
La gota que llenó la taza de este modo de gestión divorciada de los mandantes, se verificó en la decisión de no pagar el seguro, tomada por Presidente y DE, sin consulta y sin comunicación posterior. Su salida a la luz hubiera ruborizado a cualquiera que, diciendo adherir a los valores scouts, hubiera tomado esta decisión aún de buena fé. Esto no ocurrió con esos responsables, lejos de avergonzarse, pasaron a sentirse ofendidos por lo que salió a la luz. Es probable que esta actitud fuera el principal acomodador del segundo puesto del candidato a la reelección, y haya ayudado a ver en el rosarino el camino para acabar con estas prácticas.
Vino entonces la presidencia de Gabriel que no logró en sus primeros días desactivar el aparato montado durante varios años, principalmente en cuanto a lo económico. El hastío de propios y extraños derivó en el concurso para la elección de un nuevo DE. Apoyada por unanimidad, esta forma de búsqueda encontró detractores luego de conocidos los resultados.
Llama la atención la similitud de esta reacción por su parecido con las reacciones del Informe Arroyo. Primero se acepta el procedimiento y luego se cuestionan los resultados.
Tampoco la nueva DE pudo soportar las presiones por mantener un "status quo" en cuanto a los cambios que ya pasaban de necesarios. También sería justo decir que su presencia no fué suficiente para encauzar el descontento y es posible que no haya entendido la profundidad de la crisis en que nos encontrabamos. Si en algún momento la entendió, pudo ser cuando presentó su renuncia. No se consideró capaz de lidiar con tantos obstáculos, o no lo considero útil para ella misma.
La presidencia de Pacho, con empleados intocables, proveedores eternos, asesores profesionales que sólo mostraban disposición para cuidar quintas propias y de amigos; tampoco pudo, quiso o supo como encauzar el rumbo.
Mientras tanto intentó avances: La apertura de las reuniones del Consejo, la publicación de ordenes del día y minutas, constituyeron un avance en nuestra Asociación. Esto solo es una muestra del nivel de crisis interna en que nos encontrabamos. Mientras que la IGJ considera que esto debe ser una norma para todas la Asociaciones Civiles, para nosotros constituía un avance importante el solo hecho de hacer lo que se debía hacer.
La dignísma renuncia de Pacho al no poder sostener decisiones que estaban en contra de lo que él consideraba valores no negociables abrió un poco más los entretelones del organo de gobierno de la Asociación y la Asamblea se expresó con contundencia en el 2004, costumbre que no olvidó en el 2005 al convalidar una expulsión.
Asi Pacho se fue sin poder lograr uno de los cometidos fundamentales de su "plataforma", lograr transparencia en el gobierno de la Asociación y comunicaciones agiles. Las asignaturas seguían estando pendientes. El esfuerzo de algunos consejeros encontró muy llamativas resistencias a abrir verdaderamente la cocina de las decisiones; y en algunos casos, las decisiones mismas.
La Asamblea 2005 encontró en Tute la figura a quien encomendó continuar la tarea y por lo tanto cumplir con esas dos asignaturas cuya falta tantas consecuencias aparejó.
Darse cuenta de esto es lo que determinará en el futuro la evaluación de su mandato.
No sólo será una tarea presidencial sino que el acompañamiento de todo el Consejo es fundamental en el logro. Atarse a viejas prácticas puede volver a traer consecuencias dificiles, y cada vez la recuperación será más dificil.
Con cierto desgaste por un año de vicepresidencia en ejercicio de la Presidencia, los votos renovaron la confianza y dieron un nuevo impulso. Posiblemente la actitud de rehuír a conflictos del elegido vaya a tono con lo que más valora el cuerpo asociativo, y el cansancio por viejas discusiones que al no zanjarse razonablemente, luego encuentran salidas abruptas.
En sus primeros días Tute ya encuentra dificultades que con solo escarbar un poco se descubre su raíz común y no es otra que la falta de transparencia y las deficientes comunicaciones internas. La Ley negociada de espaldas, las indemnizaciones pagadas erroneamente, la modificación de políticas asociativas ya consensuadas, los embargos no informados a la Asociación, la falta de definición en cuanto a cuentas del Jamboree, los juicios pendientes, el ocultamiento de reuniones con otras asociaciones; se iran transformando lentamente, si no se cambia el rumbo, en las piedras flojas de la construcción.
Una escueta minuta de veinte renglones no puede graficar la complejidad de las decisiones del CD, es necesario que se brinde información confiable, abundante y certera.
El Consejo no podrá afrontar la magnitud de la crisis en soledad y necesitará de la colaboración y la comprensión de todo el cuerpo asociativo. Si esto no se comprende, y se elige el camino de la soledad y el secreto, más temprano que tarde, surgirán nuevas Mafaldas, y la indignación de unos y la sorpresa de otros nos ocuparán otra vez en esteriles enfrentamientos que tenemos la oportunidad de comenzar a superar.
La gota que llenó la taza de este modo de gestión divorciada de los mandantes, se verificó en la decisión de no pagar el seguro, tomada por Presidente y DE, sin consulta y sin comunicación posterior. Su salida a la luz hubiera ruborizado a cualquiera que, diciendo adherir a los valores scouts, hubiera tomado esta decisión aún de buena fé. Esto no ocurrió con esos responsables, lejos de avergonzarse, pasaron a sentirse ofendidos por lo que salió a la luz. Es probable que esta actitud fuera el principal acomodador del segundo puesto del candidato a la reelección, y haya ayudado a ver en el rosarino el camino para acabar con estas prácticas.
Vino entonces la presidencia de Gabriel que no logró en sus primeros días desactivar el aparato montado durante varios años, principalmente en cuanto a lo económico. El hastío de propios y extraños derivó en el concurso para la elección de un nuevo DE. Apoyada por unanimidad, esta forma de búsqueda encontró detractores luego de conocidos los resultados.
Llama la atención la similitud de esta reacción por su parecido con las reacciones del Informe Arroyo. Primero se acepta el procedimiento y luego se cuestionan los resultados.
Tampoco la nueva DE pudo soportar las presiones por mantener un "status quo" en cuanto a los cambios que ya pasaban de necesarios. También sería justo decir que su presencia no fué suficiente para encauzar el descontento y es posible que no haya entendido la profundidad de la crisis en que nos encontrabamos. Si en algún momento la entendió, pudo ser cuando presentó su renuncia. No se consideró capaz de lidiar con tantos obstáculos, o no lo considero útil para ella misma.
La presidencia de Pacho, con empleados intocables, proveedores eternos, asesores profesionales que sólo mostraban disposición para cuidar quintas propias y de amigos; tampoco pudo, quiso o supo como encauzar el rumbo.
Mientras tanto intentó avances: La apertura de las reuniones del Consejo, la publicación de ordenes del día y minutas, constituyeron un avance en nuestra Asociación. Esto solo es una muestra del nivel de crisis interna en que nos encontrabamos. Mientras que la IGJ considera que esto debe ser una norma para todas la Asociaciones Civiles, para nosotros constituía un avance importante el solo hecho de hacer lo que se debía hacer.
La dignísma renuncia de Pacho al no poder sostener decisiones que estaban en contra de lo que él consideraba valores no negociables abrió un poco más los entretelones del organo de gobierno de la Asociación y la Asamblea se expresó con contundencia en el 2004, costumbre que no olvidó en el 2005 al convalidar una expulsión.
Asi Pacho se fue sin poder lograr uno de los cometidos fundamentales de su "plataforma", lograr transparencia en el gobierno de la Asociación y comunicaciones agiles. Las asignaturas seguían estando pendientes. El esfuerzo de algunos consejeros encontró muy llamativas resistencias a abrir verdaderamente la cocina de las decisiones; y en algunos casos, las decisiones mismas.
La Asamblea 2005 encontró en Tute la figura a quien encomendó continuar la tarea y por lo tanto cumplir con esas dos asignaturas cuya falta tantas consecuencias aparejó.
Darse cuenta de esto es lo que determinará en el futuro la evaluación de su mandato.
No sólo será una tarea presidencial sino que el acompañamiento de todo el Consejo es fundamental en el logro. Atarse a viejas prácticas puede volver a traer consecuencias dificiles, y cada vez la recuperación será más dificil.
Con cierto desgaste por un año de vicepresidencia en ejercicio de la Presidencia, los votos renovaron la confianza y dieron un nuevo impulso. Posiblemente la actitud de rehuír a conflictos del elegido vaya a tono con lo que más valora el cuerpo asociativo, y el cansancio por viejas discusiones que al no zanjarse razonablemente, luego encuentran salidas abruptas.
En sus primeros días Tute ya encuentra dificultades que con solo escarbar un poco se descubre su raíz común y no es otra que la falta de transparencia y las deficientes comunicaciones internas. La Ley negociada de espaldas, las indemnizaciones pagadas erroneamente, la modificación de políticas asociativas ya consensuadas, los embargos no informados a la Asociación, la falta de definición en cuanto a cuentas del Jamboree, los juicios pendientes, el ocultamiento de reuniones con otras asociaciones; se iran transformando lentamente, si no se cambia el rumbo, en las piedras flojas de la construcción.
Una escueta minuta de veinte renglones no puede graficar la complejidad de las decisiones del CD, es necesario que se brinde información confiable, abundante y certera.
El Consejo no podrá afrontar la magnitud de la crisis en soledad y necesitará de la colaboración y la comprensión de todo el cuerpo asociativo. Si esto no se comprende, y se elige el camino de la soledad y el secreto, más temprano que tarde, surgirán nuevas Mafaldas, y la indignación de unos y la sorpresa de otros nos ocuparán otra vez en esteriles enfrentamientos que tenemos la oportunidad de comenzar a superar.