
La marcha partió desde el Congreso, pero a partir de la 9 de julio, a las banderas de los partidos, movimientos sociales, centros de estudiantes, clubes, sindicatos, se sumaron algunos personajes poco vistos en este tipo de movilizaciones.
Unos cuantos jóvenes en su mayoría y hasta algunos lobatos con sus padres se congregaron bajo la bandera de nuestra Asociación, enarbolando un considerable cartel que definía el origen del agrupamiento: SCOUTS POR LA EDUCACION Y LA MEMORIA.
Nuestra Flor de Lis sumó un puñado humano más, en el inmenso mar de gente que entre canticos y tambores se acercaba a la Plaza de nuestra historia. Los pañuelos scouts ponían color al considerable grupo que se formó en el trayecto de Avenida de Mayo. Otros, tambien scouts, se sorprendieron al ver la inconfundible identificación de nuestra vestimenta en la marcha y se sumaron eufóricos para pasar a formar ya un grupo de más de cuatrocientas almas.
Las felicitaciones de otros manifestantes aportaban mayor alegría al encuentro de quienes pensaron que los scouts tambien se tienen que manifestar a favor de la vida, y junto a su pueblo. Innumerables asistentes a la marcha se acercaban a saludar con un "siempre listo" que habían archivado en la niñez pero que los llenaba de recuerdos y ahora del orgullo de ver a scouts en este acto.
Estos jóvenes, marcaron un momento histórico en la vida de nuestra Asociación. Posiblemente perdamos ahora algunos miedos y a partir de aqui, en todas las causas en que el pueblo muestre su repudio a la violencia, los scouts acompañemos ese sentimiento con nuestra presencia.